viernes, 9 de septiembre de 2011

UN CORREO DEL QUE VALE LA PENA HABLAR

Es quizá, muy probable, que muchos de los que hoy están leyendo este artículo, e incluso los que aún no lo leen, hayan escuchado en algún lugar del mundo, sea casa, colegio, universidad, empleo, etc., frases como la siguiente: “Los seres humanos por naturaleza siempre vamos a tender a comunicarnos”. Pues bien, hago referencia a ello porque para hablar de comunicación en una era como en la que hoy vivimos, era de la información, representa todo un reto tecnológico, un reto del que vale la pena hablar. Es por esto, que quiero referirme a un tema en particular, o mejor, a una herramienta que aunque es muy común ya en nuestros días, vale la pena detenerse a reflexionar sobre ella, esto es, el correo electrónico.

El correo electrónico o e-mail, entendido como una herramienta de comunicación en la que no se necesita una coincidencia temporal entre los participantes para poder interactuar entre sí, se ha convertido en una de los mejores instrumentos básicos de notificación. ¡Tanto! Que desplazó otros medios de comunicación, como el correo común, gracias a su coste, flexibilidad, velocidad y comodidad. Hasta aquí no he dicho nada desconocido para usted como lector, entonces, ¿qué es lo que debería conocer? o ¿sobre qué debería reflexionar? El asunto es el siguiente: Cuántos de nosotros alguna vez ha mandado un correo sin un saludo, sin una despedida, cuántos de nosotros hemos fingido no haber recibido un correo de alguien, cuántos de nosotros hemos enviado mensajes mal escritos y con errores ortográficos y gramaticales, etc. ¿Cuántos? Sólo usted sabe si está dentro de la lista.

Pero el hecho de que lo sepan o no, no es lo importante ahora sino aprender para corregir. Es necesario así, que usted reconozca que todas las personas son de carne y hueso y que por lo tanto, se les debe saludar y despedir cuando se les envía un correo. Así mismo, cuando usted no haya podido leer un correo, no finja no haberlo recibido, mejor conteste que lo leerá más tarde y más importante aún, al escribir un correo evite las excusas para tapar el error de su dejadez, concéntrese un momento en lo que está haciendo y si es posible utilice la función "Revisión ortográfica" pero no irrespete al receptor con su mala gramática.

Aspectos tan sencillos como los anteriormente señalados, muchas veces son consecuencia del afán por el que hacemos las cosas, no nos fijamos y pasamos por alto hechos tan mínimos pero tan significantes para la comunicación, que logramos, con toda seguridad, interrumpir el acto informativo de la era en la que existimos. Sí “los seres humanos por naturaleza siempre vamos a tender a comunicarnos” ¿por qué no hacerlo de la mejor forma, clara, entendible y concisamente? Mi invitación es a que aprendamos a respetar tanto el proceso gramatical como a cada uno de nosotros, esta fórmula, aunque sencilla, la pinto como una de las mejores formas para conquistar los retos que nos impone la tecnología.

1 comentario :

  1. Un títular interesante. El texto del primer párrafo debió mantener ese sentido de intriga que se le imprimió al título. Expone su posición reiteradamente y la desarrolla a lo largo del escrito. Hay una tendencia a prolongar el asunto que va a tratar. Siempre lo deja para el final del párrafo. Su conclusión es cierta y su invitación es muy válida.

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