En la actualidad, el correo electrónico o e-mail se ha convertido en una herramienta de comunicación asincrónica, usada por la mayoría de las personas ya que no hace necesaria la coincidencia temporal del emisor y receptor. Además, presenta facilidad y comodidad a los usuarios al permitir enviar y recibir mensajes, archivos, imágenes, videos o audios rápidamente. Esta característica hace del e-mail una herramienta atractiva para los consumidores y aunque serían varios los tópicos a tratar sobre este tema, en los siguientes párrafos se hablará de aspectos que en muchas ocasiones se ignoran, pero que deberían llamar la atención debido a la importancia que presentan.
Para ilustrar lo que se dijo anteriormente, es preciso hacer énfasis en los siete pecados capitales del e-mail, tema que hace parte de esas miles de curiosidades que en determinado momento adquieren relevancia y que en el caso propio del correo electrónico podrían sacar de apuros a trabajadores que hacen uso diario de este instrumento, si tienen en cuenta no incidir en ellos.
Ahora bien, el primer pecado capital es pasarlo por alto o lo que sería lo mismo no responder el e-mail recibido; segundo, la negación es decir fingir que jamás alguien hizo un envío; tercero, la suposición de que determinada persona efectivamente leyó el correo y por tal razón no hay necesidad de que se haga una llamada adicional; cuarto, la palabrería o extenderse demasiado; quinto, mandar el mismo correo a personas que no les incumbe; sexto, la dejadez y con ello se refiere a la mala gramática y ortografía o argumentos inconexos y lenguaje confuso; finalmente la falta de tacto, pues en muchas ocasiones los mensajes son cortos y bruscos sin atender a los modales necesarios.
Lo dicho hasta aquí, sugiere una reflexión sobre el uso que cada persona le da al correo electrónico, pues aunque este represente ventajas en cuanto a velocidad, flexibilidad o comodidad, el usuario en muchas ocasiones sin conocimiento propio del manejo que le da a este medio, incurre en faltas o comete pecados capitales con su e-mail.
Se demora mucho en encadenar la posición escogida con la idea del titular. Esto lo viene a concretar en el segundo párrafo y lo desarrolla muy bien en el tercer párrafo. Todo el escrito tiene una sensación de deuda, pues el titular anuncia grandes incógnitas que al final pueden ser una desilusión.
ResponderEliminarLos post permiten las preguntas al final. La última idea hubiera podido ser en forma de pregunta no solo para ponerla en concordancia con el titular sino también para motivar a la reflexión.